Este ha sido mi primer Boudoir, toda una experiencia inolvidable,
llena de emociones, sorprendente de principio a fín,
siempre te haces ideas preconcebidas de cómo son las cosas,
cómo van a discurrir, qué sentirás,
si será algo que te satisfaga o por el contrario te parecerá
algo de lo que perfectamente podías haber prescindido.
Cuando se trata de exponer tu imagen,
sobretodo de tí misma,
las dudas se multiplican por mil.
Necesitas que cada fotografía cuente algo positivo,
que haga justicia a tu belleza, a tu ego, a tu vanidad
de mujer, porque necesitas saberte y sentirte bella,
atractiva, seductora, capaz de conquistar.
No lo haces para los demás, para nadie, sólo para tí misma,
es lo que importa, es el fín en sí mismo.
Y puedo decir que éste, mi primer Boudoir, ha sido
todo esto y mucho más.
Me he sentido profundamente bella, extraordinariamente
sensual, seductora y segura de mí misma.
He disfrutado de cada fotografía como una experiencia,
como un reto, con emoción, con satisfacción.
No sólo se trata del resultado, que como podéis ver es
increíble, sino también de las sensaciones,
de poder disfrutar de unas fotografías mías tan
atractivas y bonitas como todas esas fotografías que
has visto en las demás y tanto has deseado para tí misma.
Poder tener un recuerdo de mi belleza, de mi juventud, de mi cuerpo,
tan deseable y deseado que me hace sentirme orgullosa de él.
Siempre aparecen mil y una pregunta, mil y una respuesta de
¿Por que sí? o ¿Por qué no?,
en mi caso la respuesta es clara,
MIL VECES SÍ.
Os aseguro que habrá más.